El curso analiza la dimensión cristológica de la redención, mostrando cómo la encarnación, la muerte y la resurrección de Jesucristo representan el cumplimiento del protoevangelio (Gn 3:15) y el clímax del propósito divino para restaurar la humanidad caída. Esta aproximación fortalece la comprensión doctrinal de la salvación como acto soberano de Dios, pero también como experiencia transformadora que redefine la identidad del creyente, su ética y su misión en el mundo.